Vive el momento con mindfulness
Posted by Mª Cristina | Desarrollo Personal

Desde hace ya unos años se viene hablando, cada vez más a menudo, del Mindfulness, también llamado Atención Plena o Conciencia plena, pero ¿qué es exactamente el Mindfulness? y ¿en qué puede ayudarte?


Son muchas las ocasiones en las que se confunde el Mindfulness con la meditación pero no son lo mismo, ni se pueden utilizar como sinónimos, de hecho el mindfulness puede decirse que es una filosofía de vida que incluye la meditación.

Se trata de una técnica muy antigua, empleada hace ya más de 2500 años y que hemos adoptado de las tradiciones budistas, más concretamente de la meditación budista Vipassana, aunque recoge sólo su filosofía y deja al margen los conceptos religiosos de esta tradición. Su práctica tiene como objetivo mejorar la calidad de vida de las personas de forma muy concreta.

¿Qué es el Mindfulness?

El mindfulness podría definirse como la focalización de la atención en el presente, de ahí que también reciba el nombre de atención plena, centrándonos el lo que está ocurriendo “aquí y ahora”, aceptándolo sin tratar de cambiar ni juzgar nada y con actitud de aceptación.

Es decir, situamos la atención en lo que está sucediendo en este preciso momento, y eliminamos ese piloto automático en el que muchas veces nos vemos inmersos y con el que desconectamos de las experiencias rutinarias para ocupar la mente en otras cosas. No siempre somos conscientes pero, ¿Cuántas veces has estado tomando algo con un amigo, o viendo una película y en lugar de disfrutar el momento, tu mente iba por libre y no paraba de rumiar sucesos pasados o de fantasear sobre el futuro?

Algunas investigaciones han comprobado que incluir el mindfulness en nuestra rutina permite conseguir importantes beneficios para nuestra salud, mejora la atención, disminuye el estrés y la ansiedad, resulta positivo para el desarrollo de la resiliencia y de los recursos de afrontamiento en enfermos crónicos, y es especialmente útil para eliminar los pensamientos intrusivos e incapacitantes, para mejorar la concentración y la memoria…

Cuando se práctica de forma regular, la persona experimenta una conexión muy estrecha, consigo mismo, con su cuerpo, con su mente y con sus emociones, por eso es imprescindible para gestionar los pensamientos y emociones. Su objetivo es alcanzar un profundo estado de conciencia

¿Qué no es Mindfulness?

El mindfulness no es budismo. Se trata de un entrenamiento universal para conseguir una mente más flexible, resiliente y, especialmente, más feliz, sin basarse en ningún sistema de creencias en particular ni en elementos culturales específicos.

Tampoco es la solución a todos los males. Es un entrenamiento exigente que requiere cierto tiempo de práctica y un gran compromiso por parte de la persona. Y aunque contribuye a desarrollar una mente más eficaz y sobre todo más feliz no siempre es fácil de entender.

Y, como decía al principio, no es (solo) meditación.

 

¿Cómo se consigue?

Algunos puntos para alcanzar ese estado son:

– Comenzar practicando unos minutos al día hasta conseguir alcanzar los 30 minutos recomendados.

– Busca tu momento ideal, el objetivo es encontrar un momento en el que puedas estar tranquilo sin que nadie te moleste

– Escoge un lugar adecuado, ha de ser tranquilo, sin ruidos en el que te sientas cómoda/o

– Concéntrate en tu respiración, siente como el aire entra por tus fosas nasales, se dirige hacia tus pulmones, nutre todo tu cuerpo y sale nuevamente por la nariz

– Deja que los pensamientos y emociones aparezcan y mantén una actitud neutral recordando que no son ni buenos ni malos, solo son pensamientos/emociones.

Especialmente al principio esto puede resultar complicado ya que vivimos en un mundo en el que vamos a mil por hora, pero tranquilo con el tiempo cada vez te costará menos conseguirlo.

Una vez conseguido es cuando se debe trasladar esa atención y consciencia a las tareas habituales, de esta forma estarás incorporando el mindfulness a tu vida diaria y dirigiendo el rumbo de tu vida, sin dejar que los pensamientos y las emociones lo hagan por ti.

Con esta práctica cultivamos un espacio entre el pensamiento y la acción, analizando nuestras opciones y reaccionando de forma menos impulsiva. Así es como se logra dejar de vivir con el piloto automático y podremos tomar decisiones de forma adecuada.

 

 

Un fuerte abrazo
Cristina

 

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